10 septiembre 2007

Inter pares


Me contaba mi abuelo que en los primeros años del siglo pasado, en una visita del rey Alfonso XIII a Galicia, le presentaron a Don Rufino, el párroco de A Pobra do Caramiñal. Este, al saludarle, le preguntó con familiaridad de clérigo rural: ¡Hola Alfonsito! ¿Qué tal está mamá? La respuesta, que la hubo, la he olvidado.
Mi abuelo, suscriptor de La Codorniz, se desternillaba al contarme esta anécdota.
Pero la que más gracia le causaba era la del cura de Noia que en una misa, desde el púlpito, levantando el dedo de la mano derecha advertía a los fieles con voz salida del tabernáculo: Decía Jesucristo, y yo estoy de acuerdo con él, que… mi abuelo se tronchaba.