Informe PISA
Los he visto en Navidad. Han pasado 15 años y no me habló de sus coches: ahora juega al golf, sus abogados se encargan de sus negocios y está más gordo. Tiene otra hija y la que yo conocí ya es una jovencita universitaria preocupada por “qué me pongo” y por su nuevo Mini que ha preferido al Audi A3.
Los vi recién llegados de Londres. Sólo me detallaron su visita al mausoleo del novio de Lady Di en Harrods: la madre y la niña se explayaron en lo que entendí –seguramente mal, como tantas veces— es rococó de purpurina. No sé; nunca iré a verlo.
El fin de año en Baqueira y después la madre y las dos hijas a París, a Disney…
Me despedí hasta la próxima vez y no me imagino cómo seremos dentro de 15 años.

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